Placas solares en viviendas

Placas solares viviendas



Resumen: Cuando la energía del sol viene a casa por vacaciones. Cada metro cuadrado del territorio español recibe una media de 1.700 kilovatios de energía solar a la hora. La construcción de una sencilla vivienda aislada y económica para las vacaciones es una realidad con la energía solar fotovoltaica.

El astro rey nos proporciona una energía que nos llega en forma de calor y de luz. Calor y luz son dos energías de las que podemos obtener beneficios, para calentar agua como para producir electricidad en nuestro entorno más cercano, en nuestras viviendas. La producción de electricidad y de calor para calefacción y para el calentamiento de agua son probablemente hoy las dos aplicaciones de la energía solar más llamativas y familiares. Con esta tecnología, el sol puede vivir en casa de por vida.

Y no es para menos, en nuestro país, por la latitud a la que se encuentra, cada metro cuadrado de su superficie y cada hora recibe una media de 1.700 kilovatios de energía suceptible de ser aprovechada en nuestro beneficio. Simplemente, está ahí para tomarla.

Muchos propietarios que se deciden a levantar segundas residencias sencillas en sus lugares de origen para disfrutar del verano con los suyos, construyen viviendas unifamiliares de pequeño tamaño, que son las ideales para acomodar los recursos de la energía solar fotovoltaica.

Para viviendas unifamiliares aisladas se suele emplear equipos fotovoltaicos que trabajan en regímenes de baja tensión, recogiendo la radiación del sol en placas que luego trasladan su energía a baterías en doce o catorce voltios, suficientes para hacer funcionar pequeños electrodomésticos como el aparato de televisión o el ordenador personal.

Para el resto de aparatos de la vivienda familiar se pueden usar dispositivos inversores de energía que transformen la tensión en continuo de veinticuatro voltios almacenadas en las baterías hasta volverla alterna y de 220 voltios. Aparatos como el refrigerador, que necesitan obligatoriamente los 220 voltios, se deberá emplear un inversor específico que el refrigerador pueda controlar con el termostato incorporado.

Cualquier vivienda que instale placas solares fotovoltaicas, debe orientar sus paneles en dirección sur para poder recoger la mayor cantidad de energía aprovechable durante todo el año. La vivienda tendrá que disponer, además, de un pequeño espacio donde guardar de forma segura, pero al alcance, las baterías que acumularán la energía recibida por las placas en las horas solares.

Algo que también hay que tener en cuenta: Readaptar las conexiones de los enchufes de 220 voltios AC con entradas diferentes a 12/24 voltios DC. Todo se resuelve con un formato de clavija de enchufe monoposición para tensión baja y continua.

Los paneles solares fotovoltaicos, para una familia de cuatro personas, serán dos conectados en serie, que podrán darnos 42 voltios con buena luz del sol y un amperaje de 5,5. Suficiente para la demanda de la pequeña vivienda. Las baterías forman otra de las partes delicadas del sistema, porque en ella se acumulará toda la energía que utilizaremos, con toda seguridad, fuera de la horas de sol.

Si instalamos dos placas solares, las baterías tendrán que colocarse en el mismo número, a razón de aparatos de 12 voltios y capaces de acumular 90 amperios a la hora.

Uno de los equipos básicos en la instalación de la energía solar fotovoltaica en la vivienda tipo que describimos es el inversor que como recodamos más arriba transforma la energía de las placas solares en la que puede entrar en los equipos más elementales de la casa, como la luz eléctrica. El inversor trabajará para un consumo no superior a los 500 vatios. Parte importante del inversor es la escala que presenta el equipo, que proporciona información sobre el nivel de consumo del equipo.

La nevera es un caso especial en el sistema de inversión, tiene un consumo medio que ronda los 100 vatios, pero el arranque del compresor lleva al refrigerador a picos de demanda de energía de 1.500 vatios. Por esa razón, lo más sensato es conectar el termostato a un inversor diferenciado como comentamos en su momento.

Con estas sencillas indicaciones, una segunda vivienda puede convertirse en el mejor rincón para pasar las vacaciones, económicas, al menos energéticamente hablando.

Sergio Suárez