Placas solares de agua
Placas solares de agua

Placas solares agua



Resumen: Un efecto invernadero bueno calienta el agua de las placas solares. El agua caliente solar de uso doméstico se obtiene gracias a la radiación infrarroja. La temperatura ambiente marca el rendimiento de una instalación de agua caliente solar.

El efecto invernadero, un término tan corriente para explicar parte del daño que los humanos hacemos al medio ambiente, es paradójicamente un concepto que puede aclarar como funciona una de las energías más limpias que podemos encontrar a nuestro alcance: La energía que podemos obtener por medio de las placas solares y que utilizamos en sistemas para el calentamiento de agua doméstica.

El agua caliente de uso doméstico se obtiene gracias al aprovechamiento de las irradiación infrarroja solar que produce el calor necesario. El sistema de placas solares es el responsable de trasladar al agua la energía del calor del sol por medio de ese efecto invernadero.

Funcionamiento de las placas solares de agua



La apariencia del sistema de placas solares es sencilla. Una cubierta metálica con cierre plano de cristal que porta en su fondo una superficie de material aislador, por encima de ella se sitúa otra capa estrecha de metal de tono oscuro que soporta otro nivel superior, éste, recorrido por una conducción fina doblada varias veces a través de la que fluye el agua. El esquema del sistema se completa con un depósito de agua, de mayor o menor tamaño según las capacidades de la instalación, situado justo encima de la estructura de las placas solares

Como el efecto invernadero en la atmósfera, la acción del sol atraviesa el cristal de la estructura metálica. Las cualidades físicas de los rayos solares y su recorrido en el interior de la estructura hacen posible que apenas una pequeña cantidad de los rayos se vuelva hacia afuera. El efecto invernadero aumenta la temperatura dentro del armazón y calienta el agua que circula en los tubos del serpentín, mucho más que lo haría si estuviera al aire libre.

Cuando el agua se calienta, se vuelve menos densa y asciende, impulsada por la más fría y menos densa, menos pesada, hacia el depósito colector ubicado encima.

A pesar de la eficiencia que le proporcionan las leyes físicas que gobiernan este pequeño efecto invernadero, en la realidad, el aprovechamiento de la energía solar nunca es total. Uno de los factores que inciden sobre la temperatura del agua que se calienta con energía solar es la diferencia de temperatura entre el exterior de la estructura, el ambiente en el que se encuentra ubicada, y el interior.

Cuanto mayor sea el diferencial de temperatura, más disipación calorífica se produce y menor será el rendimiento del sistema y la eficiencia del proceso de calentar agua de forma natural. Así, los niveles de rendimiento del sistema oscilan entre un 40%, cuando la temperatura del agua es considerable, o un 90% cuando el calor contenido en el agua es escaso. En cualquier caso, se puede conseguir que el sistema proporcione agua a una temperatura de 60 grados en un día soleado.

El efecto invernadero juega en contra de los recursos naturales del planeta y de la propia vida en él, pero para la tecnología de las placas solares, su ley física, es la mejor aliada para la producción de agua caliente sanitaria en casa.

Sergio Suárez