Placas solares
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Resumen: La rentabilidad de la energía solar está barriendo a las fuentes sucias. El futuro de la energía solar depende en gran parte de su costo y de su rentabilidad

El futuro de la energía solar depende en gran parte de su costo y de su rentabilidad. Los críticos de las energías limpias, como la que proporcionan los paneles solares, hablan y hablan de que el carbón y el resto de combustibles fósiles son hoy mucho más económicos. Ven sólo la realidad que tienen delante.

Aún más, los responsables de algunas entidades públicas no están por la labor de aplicar tasas directas sobre las energías sucias para favorecer la implantación de la energía solar, ya que, en su lógica de administradores de lo público, siempre han de proporcionar un acceso a la energía disponible lo más barata posible.

La tendencia de las administraciones públicas se orienta, éso sí, a subsidiar a la energía solar, sufragando los costes de una parte de las nuevas instalaciones o favoreciendo las sustituciones para acomodar paneles con los que producir calor y energía eléctrica.

Son las ayudas y las subvenciones del Gobierno central o las de las comunidades autónomas españolas que todos conocemos, las que favorecen diferentes tramos de potencia instalada o beneficios para las que se habilitan en obra nueva.

Pero, ¿dónde queda en todo esto la regeneración del medioambiente o la lucha contra la contaminación? Una realidad que nos afecta a todos y en la que todos, absolutamente todos, sin excepción, somos responsables. Vivimos bajo el mismo techo en una casa común, nuestro mundo. Éso también cuenta, o debería contar, más allá de la conciencia ecológica militante. Debería contar el sentido común y la responsabilidad por hacer y mantener un mundo más limpio.

Afortunadamente, la energía solar avanza rápidamente hacia situarse, casi por sí misma, en paridad de costos, por ejemplo, con la electricidad producida por el carbón, una de las más comunes en nuestro entorno desarrollado. A esa paridad, se la conoce técnicamente como tasa interna de retorno (TIR).

La tasa de retorno se refiere a la rentabilidad de la producción de energía solar en relación contras fuentes energéticas convencionales y contaminantes, pero también está relacionada con su propia eficiencia en la generación energética.

Una eficiencia de los paneles solares que no ha dejado de evolucionar. Hace cuarenta años, la eficiencia de un panel solar era del 8% por término medio, hoy se ha doblado al 16%, aunque para algunas aplicaciones industriales se alcanzan ratios del 20%. Un rendimiento muy elevado.

Más datos. Una instalación de paneles solares produce lo que ha costado fabricarla, si está instalada en la ciudad de Sevilla, en 1,73 años. Si, en cambio lo está en Barcelona capital, 2,12 años. Se ha avanzado mucho y aún se avanzará más desde el punto de vista tecnológico.

Algunos expertos consideran que la energía solar está a una década de alcanzar esa equivalencia y, aún menos. En algunas regiones desarrolladas, la energía solar y sus paneles han evolucionado hacia una excelencia tecnológica como no ha conocido antes la industria de la energía solar y se encuentran a punto de entrar en paridad TIR con las energías sucias o efectivamente ya son claramente competitivas y rentables fuera del sistema de subvenciones públicas.

En California, en Estados Unidos, la extensión de la cultura de los paneles solares en un entorno medioambiental favorable con una alta tasa de radiación solar anual y con precios fijos de venta de la energía producida a la red han obrado el milagro. Resulta tan ventajoso, y sólo desde el punto de vista económico, instalar paneles solares como enganchar una vivienda a la red eléctrica tradicional.

En Italia, la introducción de los llamados sistemas FV en entornos residenciales está a punto de alcanzar también la equivalencia con los costos de los combustibles fósiles. En España, la compra de energía sobrante producida por los paneles fotovoltaicos por parte de las eléctricas, a un precio fijo, está haciendo extender el parque de paneles solares. La convergencia, la paridad TIR, está a la vista.

El resto del mundo, incluso algunos países desarrollados, aún tendrá que esperar esa década para que el costo de la energía solar, sin ayudas económicas, esté a la altura de la que produce la quema de carbón barato o las que generan las plantas de gas.

Pero, ¿hay algo que podamos hacer para quemar etapas, para acelerar el proceso que hará rentable la energía solar en el futuro? Tal vez la respuesta esté en la forma en la que Grecia, como nación, está gestionando su desarrollo energético alrededor de las aplicaciones de la industria de la energía solar.

En Grecia, la inversión del sector privado en energía solar, en paneles solares tanto para producir energía eléctrica como calor, es muy importante, y es un modelo de apoyo público. Un ejemplo, como el español para las economías energéticas nacionales que aún están detrás.
La energía solar brilla cada vez más con luz propia, su independencia ya es un hecho por la política de subvenciones y la de compra de producciones eléctricas sobrantes a precios fijos. Su potencial para desbancar por la vía de la rentabilidad pura y dura está en el horizonte, a la vista de todos, al alcance de todos, como nunca antes había ocurrido.

La rentabilidad de la energía solar está barriendo a las fuentes sucias.

Sergio Suárez